El cielo verde de Selva Viva

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Rescatando 20 años de datos para entender cómo los árboles andinos responden al cambio climático Por Andrea Chávez

En sus hojas cada árbol mantiene una memoria química de todo lo que ha vivido: las lluvias, las sequías, los años más cálidos y los más fríos. Esa memoria es justamente lo que fuimos a buscar.

Regresando a Selva Viva
Soy estudiante doctoral en la Escuela Politécnica Nacional (EPN) y la Universidad de Gante-Bélgica, en un programa de cooperación interinstitucional financiado por el VLIR-UOS. Mi investigación busca entender cómo los árboles de las montañas andinas están reaccionando al cambio climático, combinando herramientas como: el monitoreo de parcelas permanentes de crecimiento y el análisis de isótopos estables.

Selva Viva es uno de los lugares claves para completar esta historia. Hace veinte años, mi supervisor, el Dr. Jürgen Homeier, y su equipo establecieron varias parcelas permanentes de estudio en esta zona de altísima diversidad de especies. El último censo se hizo en 2011. Desde entonces, trece años de silencio: nadie había vuelto a medir esos árboles. En 2025 nos propusimos rescatar esa información.

Placa original instalada en 2006 cuando iniciaron los censos en Selva Viva.

Colecta de muestra de madera para estimar la densidad de madera.

¿Qué medimos y qué sigue?
En el campo recolectamos datos de crecimiento diamétrico y de diversidad de especies en las parcelas rescatadas. Seleccionamos ciertos árboles de los cuales colectamos hojas para preservar en herbarios, y también para tomar datos de tamaño, peso, etc. También, estas muestras han sido transportadas hasta la Universidad de Gante, en donde han sido procesadas para medir el δ¹³C (delta carbono-13), un isótopo estable que se encuentra de forma natural en la atmósfera. Cuando una planta fotosintetiza, discrimina entre los distintos isótopos de carbono según cómo maneja el balance entre el agua y el carbono —básicamente, según cuánto “ahorra” agua al abrir o cerrar sus estomas—. Medir esa proporción en la madera nos permite reconstruir, en los años de muestreo cómo ha cambiado esa relación agua-carbono en el árbol a lo largo del tiempo.

El siguiente paso es contrastar los resultados de Selva Viva con los de todo un gradiente altitudinal de los Andes ecuatorianos, para entender si los árboles de distintas elevaciones están respondiendo de manera distinta al cambio climático.

Dos viajes, muchas especies y datos que no podrían ser colectados sin la ayuda de la comunidad local
El trabajo se hizo en varias visitas, febrero y septiembre de 2025. Selva Viva es tan diversa que, al procesar las primeras identificaciones, encontramos errores que solo podíamos resolver volviendo a ver los árboles en persona. La riqueza de especies que hace este bosque tan valioso científicamente es la misma que hace el trabajo de identificación un reto constante.
Además, la ciencia de campo rara vez es solo ciencia:  también es logística, confianza y hospitalidad. El equipo de campo estuvo conformado por Karina, nuestra líder de campo, el trepador Efraín —indispensable para llegar a las copas más altas—, y los estudiantes Leyly, Valentina y Martín. Ninguna parcela permanente se mide sin subir, literalmente, hasta donde vive el árbol. En el área, Lester nos ayudó a reestablecer el contacto con la zona después de tantos años sin visitas. Joëlle y Miguel, nos recibieron en la escuela local, que se convirtió en nuestro centro de operaciones nocturno —ahí procesábamos muestras y medíamos rasgos funcionales cuando ya había oscurecido— y además nos transportaron hasta las parcelas. Elder y Rubén, los guías que nos acompañaron en cada salida.
Gracias a este trabajo estamos generando datos únicos para la región, información que en 2011 se dejó de recopilar y que ahora podemos volver a poner en valor. Sigo trabajando en este “goliat” que es mi doctorado, procesando muestras y afinando análisis, pero espero, en un futuro no muy lejano, poder devolver estos resultados a la comunidad que los hizo posibles.

La base de operaciones, de noche, midiendo rasgos funcionales.